lunes, 1 de julio de 2013

FORO ROMANO

CURIOSIDADES:


Los vestigios que perviven en el Foro romano siguen impresionando al viajero, sobre todo si los contempla en su conjunto desde colinas cercanas como la del Palatino. Con solo un poco de imaginación, las basílicas vuelven a erguirse, los templos se llenan de ofrendas, el Senado resuena de voces y los soldados desfilan por la empedrada Vía Sacra.
La visita al Foro romano se inicia en la Vía de los Foros Imperiales, una avenida cuya construcción entre 1924 y 1932 sacó a la luz ruinas sepultadas. A pocos metros de la entrada al recinto se yerguen a la derecha los restos de la basílica Emilia (179 a. C.), un edificio que tenía función comercial y cuyos soportales albergaban tiendas y tabernae argentiariae, los bancos de la época.
Junto a la basílica, detrás de una sobria fachada, se halla la antigua Curia en la que se reunía el Senado de Roma. Construida el año 44 a. C. en tiempos de Julio César, su interior de acústica excelente se preservó gracias a que en el siglo VII fue transformada en iglesia.


Frente a la Curia se encuentra –aunque cerrada al público– la Lapis Niger, la tumba atribuida a Rómulo, que tiene la inscripción latina más antigua que se conoce (IV a. C.). Y muy cerca, el arco del emperador Septimio Severo (s. III).
Desde aquí se entrevén las losas de mármol que cubrían la plaza del Foro, punto de reunión del Imperio, alrededor de la cual se aglutinaban los templos y monumentos más importantes.


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